Glifosato: el estado de la evidencia en 2026

El herbicida más usado del mundo acaba de renovar su licencia en Europa. Las agencias regulatorias no identifican riesgo inaceptable. La comunidad científica independiente no ha cerrado el debate. Esto es lo que sabemos.

Hay sustancias que llevan décadas entre nosotros sin que las veamos. El glifosato es una de ellas. Es el herbicida más utilizado del mundo. Está en los campos de cultivo, en el agua, en la orina de personas que nunca han pisado una granja.

En noviembre de 2023, la Comisión Europea renovó su autorización hasta diciembre de 2033. La decisión se apoyó en evaluaciones de EFSA y ECHA que no identificaron áreas críticas de preocupación en las condiciones de uso autorizadas. Y al mismo tiempo, la investigación científica independiente sigue abierta en varios frentes.

Este artículo recoge lo que sabemos, lo que se investiga y lo que aún no tiene respuesta.

Qué es y cómo funciona

El glifosato inhibe la enzima EPSPS, clave en la ruta del shikimato. Sin ella, las plantas no pueden sintetizar fenilalanina, tirosina y triptófano —tres aminoácidos esenciales. Sin esos aminoácidos, la planta muere.

Esta ruta metabólica no existe en mamíferos. Por eso, durante décadas, se asumió que el herbicida carecía de diana en el organismo humano.

Esta ruta sí existe en bacterias. Y nuestro intestino alberga trillones de ellas.

Cómo entra en nuestro cuerpo

La principal vía de exposición para la población general es la alimentación. Los residuos de glifosato y su metabolito AMPA están presentes en cereales, legumbres y algunos pseudocereales. Para quienes vivimos en entornos urbanos, la dieta es la ruta dominante.

El programa europeo de biomonitorización HBM4EU midió glifosato y AMPA en orina de adultos en Alemania, Suiza, Islandia y Francia. Los datos confirman que la exposición es generalizada en todas las poblaciones estudiadas.

INDICADORDATO
Percentil 95 en orina (glifosato)0,18 – 1,03 µg/L según país
Percentil 95 en orina (AMPA)0,29 – 0,66 µg/L
Ingesta diaria admisible (EFSA)0,1 mg/kg de peso corporal/día
¿Se superó la ADI en los estudios?No, en ninguna subpoblación evaluada
Niveles en niños vs. adultosMás altos en niños, sin exceder ADI
Fuente: HBM4EU (2022) — datos de biomonitorización en población europea adulta

¿Significa eso que no hay nada que discutir?

Los niveles detectados están muy por debajo de los valores de referencia regulatorios. La evaluación actual de EFSA considera que el margen de seguridad es amplio.

El debate científico no cuestiona esa aritmética. Cuestiona si esa aritmética es suficiente cuando hablamos de exposición crónica, combinada con otros plaguicidas, y para compuestos con posibles efectos sobre el microbioma o el sistema endocrino.

El debate científico

Aquí convergen dos posturas que no son incompatibles.

La primera: EFSA, ECHA y el comité FAO/OMS (JMPR) concluyen que, bajo las condiciones de uso autorizadas, el glifosato no supone un riesgo inaceptable para la salud humana. La evidencia toxicológica regulatoria no soporta su clasificación como carcinógeno.

La segunda: en 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasificó como «probable carcinógeno humano» (Grupo 2A), basándose principalmente en evidencia epidemiológica en trabajadores agrícolas.

Esta discrepancia no es un error. Refleja diferencias metodológicas reales: los estudios regulatorios y los epidemiológicos no analizan exactamente lo mismo, ni en las mismas poblaciones, ni con los mismos criterios de ponderación.

El nudo del debate — ECHA evalúa el riesgo a partir de estudios de toxicología regulatoria en condiciones controladas. IARC pondera principalmente estudios observacionales en humanos expuestos laboralmente. Ambas fuentes son válidas. La controversia está en cuál debe pesar más a la hora de tomar decisiones regulatorias.

¿Qué dice la ciencia sobre el microbioma intestinal?

Es el frente de investigación más activo. Muchas bacterias intestinales expresan la enzima EPSPS y, en principio, podrían ser sensibles al glifosato. Estudios en modelos animales han mostrado cambios en la composición del microbioma tras exposición a dosis bajas.

La pregunta crítica es si esos cambios ocurren en humanos, a las concentraciones presentes en la dieta habitual. La respuesta honesta es que no lo sabemos todavía. EFSA reconoce que la evidencia disponible es limitada y heterogénea, y que no se ha integrado formalmente en la evaluación de riesgo.

¿Es un disruptor endocrino?

La clasificación oficial de ECHA no incluye el glifosato como disruptor endocrino. Existen líneas de investigación que exploran efectos a bajas dosis sobre el sistema hormonal, pero no hay consenso científico que modifique, por sí solo, las conclusiones regulatorias actuales.

El debate de fondo es metodológico: los modelos de evaluación de riesgo clásicos —basados en umbrales de efecto— pueden ser insuficientes para compuestos donde la dosis no siempre determina linealmente la respuesta biológica.

Glifosato en los alimentos cotidianos

El informe de residuos de plaguicidas de EFSA correspondiente a 2022 —publicado en 2024— analizó 15.307 muestras de alimentos en busca de glifosato. Los datos son claros:

  • El 98% de las muestras no presentó residuos cuantificables.
  • El 1,7% tenía residuos por debajo del límite máximo autorizado (LMR).
  • El 0,3% superó el LMR, principalmente en trigo sarraceno y pseudocereales.
  • En alimentación infantil: 599 muestras analizadas, todas por debajo del límite de cuantificación salvo un caso aislado.

¿Qué alimentos concentran más trazas?

Los cultivos con mayor presencia documentada son cereales y pseudocereales, legumbres secas y soja. La razón es práctica: en algunos sistemas de cultivo se aplica glifosato como desecante antes de la cosecha, lo que puede dejar residuos en el grano final.

Esta práctica está autorizada en ciertos países productores que abastecen el mercado europeo. El trigo sarraceno, la avena y las legumbres importadas de fuera de la UE son las categorías con mayor tasa de detección en los controles oficiales.

En productos derivados —harinas, pan, cereales de desayuno— aparecen trazas coherentes con las materias primas, normalmente muy por debajo de los LMR y diluidas por la mezcla de orígenes.

Nota del Dr. Noval

El concepto de «eliminar» o «limpiar» el organismo de glifosato no tiene respaldo científico. El cuerpo metaboliza y excreta el glifosato principalmente por vía renal en días, pero no existe ningún protocolo de desintoxicación que acelere ese proceso de forma significativa. Las promesas de detox —batidos, suplementos, dietas depurativas— no están sustentadas en evidencia. La única intervención con eficacia documentada es reducir la exposición: menos entrada, menos carga. Eso es exactamente lo que propone esta guía.

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Lo que puedes hacer

Las estrategias de reducción de exposición tienen respaldo científico general para el conjunto de plaguicidas, aunque la evidencia específica para glifosato es más escasa. Lo que sabemos permite extraer algunas conclusiones razonables.

El glifosato es altamente soluble en agua. El remojo prolongado de legumbres y cereales integrales puede reducir una fracción de los residuos presentes en superficie. No eliminará los residuos que se hayan incorporado al tejido vegetal, pero es un paso sencillo con beneficios plausibles.

La cocción y el escaldado pueden degradar una parte de los residuos por reacciones térmicas. El efecto depende de la estabilidad del compuesto y de la temperatura alcanzada.

El consumo de productos ecológicos certificados reduce de forma consistente la carga global de residuos de plaguicidas sintéticos en la dieta. Varios estudios de comparación de cestas ecológicas frente a convencionales lo confirman. No elimina la exposición —puede existir deriva ambiental o contaminación cruzada—, pero la reduce de manera significativa.

¿Merece la pena priorizar el ecológico en cereales y legumbres?

Para quienes consumen habitualmente grandes cantidades de estos alimentos, y desean reducir su exposición a residuos de glifosato, la evidencia apoya esa elección.

No porque los niveles actuales sean alarmantes —los márgenes regulatorios son amplios—, sino porque es una decisión coherente con el principio de precaución cuando existe incertidumbre científica no resuelta. Y porque la categoría de cereales y legumbres es, precisamente, donde la presencia documentada es mayor.

Lo que sabemos con certeza

El glifosato lleva más de cincuenta años en el mercado. Su aprobación en la UE acaba de renovarse hasta 2033. Las agencias regulatorias europeas no identifican riesgo inaceptable para la salud humana en las condiciones de uso actuales.

Y al mismo tiempo: su efecto sobre el microbioma intestinal humano es un área de investigación activa. Su posible papel como disruptor endocrino a bajas dosis no está cerrado. La discrepancia entre IARC y ECHA sobre su potencial carcinogénico no ha desaparecido. La evidencia epidemiológica en trabajadores agrícolas plantea preguntas metodológicas que los modelos regulatorios clásicos no resuelven completamente.

Eso no es alarmismo. Es el estado real de la ciencia.

Conocerlo permite tomar decisiones informadas. Elegir qué comer, qué preguntar, qué exigir. Sin miedo, pero sin ingenuidad.

Comparativa de posturas regulatorias sobre el glifosato

ORGANISMOÚLTIMA REVISIÓNPOSTURA SOBRE CARCINOGENICIDADÁMBITO DE EVALUACIÓN
EFSA (UE)2023No carcinógeno en condiciones de uso autorizadasToxicología regulatoria; estudios en condiciones controladas
ECHA (UE)2022No cumple criterios de clasificación como carcinógenoClasificación de sustancias; criterios del Reglamento CLP
IARC (OMS)2015Probable carcinógeno humano (Grupo 2A)Evidencia epidemiológica en trabajadores agrícolas expuestos laboralmente
EPA (EE.UU.)2020No es probable que sea carcinógeno para humanosEvaluación de riesgo para la población general bajo condiciones de uso registradas
Las discrepancias entre organismos reflejan diferencias metodológicas, no errores. IARC evalúa peligro intrínseco; EFSA, ECHA y EPA evalúan riesgo bajo condiciones de exposición reales.

Lectura técnica relacionada

El debate sobre el glifosato es inseparable del concepto de interferencia hormonal. El mecanismo por el que compuestos a dosis bajas pueden alterar el sistema endocrino —y por qué los modelos regulatorios clásicos tienen dificultades para captarlo— está analizado en detalle aquí:

Disruptores endocrinos: las sustancias que reprograman tu sistema hormonal →


Fuentes y referencias

Reglamento de Ejecución (UE) 2023/2660 — Renovación de la aprobación del glifosato, Comisión Europea, noviembre 2023.

EFSA (2023) — Peer review of the pesticide risk assessment of the active substance glyphosate. efsa.europa.eu/en/topics/topic/glyphosate

ECHA (2022) — Opinion on the classification of glyphosate. echa.europa.eu/hot-topics/glyphosate

HBM4EU (2022) — Glyphosate and AMPA in Human Urine of HBM4EU-Aligned Studies. Environ Sci Eur. doi: 10.1186/s12302-022-00681-5

EFSA (2024) — 2022 European Union Report on Pesticide Residues in Food. doi: 10.2903/j.efsa.2024.8753

IARC Monographs (2015) — Glyphosate. Volume 112: Some Organophosphate Insecticides and Herbicides.

Foods (2025) — Strategies to Determine and Mitigate Pesticide Residues in Food. PMC12787089

Toxicology Reports (2023) — Low-dose glyphosate exposure alters gut microbiota composition. doi: 10.1016/j.toxrep.2023.101001

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